La recortadera solamente nos conduce al desastre

Continúa en el seno de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa la “subasta” neoliberal, en competencia abierta, por el monto más alto en materia de recorte al proyecto de presupuesto “de la República” para el 2015; presentado por este gobierno con base en el que elaboró el anterior.

“¿Quién recorta más?”, “¿quién recorta más?, es la consigna preferida en el “mercado” parlamentario que está ventilando este delicado asunto.

Ni aun dejando a todos los ministerios en cero presupuesto, quedando solamente el presupuesto para pago de salarios en cada uno, se resolverá el problema de fondo.

Ni eliminando todas las partidas para el pago de las anualidades, el de la dedicación exclusiva, el de la prohibición, el de los riesgos y otros, se resolverá el problema de fondo. ¡Sigan recortando pero no resolverán el problema de fondo!

¡Cierren el parlamento! (a lo mejor no nada pasa), pero tampoco resolverán el problema de fondo. ¡Redúzcanle a la mitad el salario a los magistrados del Poder Judicial! (seguramente, todos aplaudiremos), pero no se resolverá el problema de fondo. ¡Precaricen la educación superior pública brindada por las universidades estatales y nivélenla a la que se brinda en las “u” privadas, las de garaje! Tampoco resolverán el problema de fondo.

¡Echen a la calle a todos los empleados públicos que laboran en edificios y oficinas alquilados a particulares! Tampoco resolverán el problema de fondo.

Por cierto que esto podría pasar el año entrante pues la recortadera llega al absurdo de que el Estado central deshonre contratos de alquiler ya firmados, dejando de pagar la mensualidad y, por ende, sobrevendrá el desahucio de sus ocupantes; desahucio que afectaría a cientos y cientos de chiquitos que se atienden en centros CEN-CINAI ubicados en instalaciones alquiladas. ¡A tal extremo están llegando!

Sigamos. ¡Pasen a todos los pensionados con fondos de Hacienda al régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)! Aunque esto es lo correcto, tampoco resolverán el problema de fondo.

En esta columna y no sabemos cuántas veces, lo hemos escrito. Nuestra acción de lucha social y sindical tiene el tema como punto estratégico de nuestra agenda de trabajo. Cada vez que podemos, lo decimos en conversaciones informales, reuniones grupales, asambleas y similares. En cuanto foro sobre el tema nos invitan, lo reiteramos. Se lo decimos a las personas trabajadoras asalariadas que representamos, a las entidades socio-sindicales y amigas, las fraternas y las no tanto: Costa Rica ocupa una TRANFORMACIÓN TRIBUTARIA ESTRUCTURAL, ¡así, todo en mayúsculas!

Por eso, nos parece increíble que ahora digan, más o menos lo mismo, dos personajes de alta notoriedad pública. Por un lado, el líder de la tesis de la “revolución violenta y radical del gasto”, se dejó decir que el sistema tributario costarricense debe establecer la renta global, la renta mundial y hasta un impuesto a las transacciones bancario-financieras. ¡Lo mismito que hemos venido planteando nosotros!

Lo dijo, nada más y nada menos que, ¡Ottón Solís Fallas!, actual Presidente de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa. Su planteamiento le fue publicado en el periódico del capital, ese que lo ha venido apadrinando en su cruzada fundamentalista, “a lo Torquemada”, en contra del gasto público.

Por otro lado, donde menos esperábamos, ¡saltó la libre! Oscar Arias Sánchez, quien fuera presidente de Costa Rica en dos ocasiones, nos sale ahora diciendo que la solución al grave problema fiscal que afrontamos es una reforma tributaria progresiva. ¡Ay, Dios Padre! ¡Creíamos haberlo oído todo!

Seguramente el señor Arias Sánchez no está pudiendo manejar “cargos de conciencia”. Recordamos que en su segunda presidencia, cuando alzó el estandarte del TLC con Estados Unidos de América, decía que se lo aprobaran a cambio de una reforma tributaria que él propiciaría. Por supuesto, que engañó a la ciudadanía al respecto.

Ahora nos viene a decir que el país ocupa una reforma tributaria progresiva. ¡Pues claro que sí! Pero la hegemonía del capital que él potenció con “su” TLC, no lo permite ahora ni lo permitirá jamás. Esta reforma tributaria progresiva habrá que arrancársela al capital neoliberal, como mucha organización y movilización obrera y ciudadana.

El problema de fondo es ese, por el que hace tanto tiempo bregamos: una reforma tributaria por el lado de la progresividad. ¡Recorten!, ¡recorten!… ¡sigan recortando! La recortadera solamente nos conduce al desastre. Ya lo verán. Pero no resuelve el problema de fondo.

Además, pero este es tema de otro artículo, está la situación del endeudamiento nacional. ¡Un billón, setecientos mil millones de colones! (en números así: 1.700.000.000.000.00), aparecen presupuestados para el 2015 a fin de honrar la “jáquima” del país. ¿A quién le debemos?… ¿Por qué tanto?… ¿Quién gana con los intereses?…

Evidentemente hay mucho que decir en materia de gasto público: derroche, desperdicio, privilegios, ineficiencias y corruptelas… Falta una profunda autocrítica sindical al respecto. ¡Es cierto! Pero, a la vez, hay innumerables casos de precariedad salarial, sobreexplotación, excesivas cargas de trabajo, ambientes insalubres, deterioro de la salud ocupacional, acoso y exclusión. El empleo público es multifacético y el error que cometen los abanderados de la “revolución radical y violenta del gasto” es hacer una generalización del mismo

Y es que a propósito de esta disputa hegemónica, que es lo que en el fondo está sucediendo a propósito de la discusión nacional sobre el tema del presupuesto “de la República”, queda claro que no necesariamente la urna ha de resolver el problema.

La democracia formal se queda corta, no alcanza, es insuficiente para propiciar transformaciones sociales por el lado del bien común y de la inclusión social, en tiempos de neoliberalismo; si no se acompaña de procesos estratégicos de movilización popular organizada, en todos los ámbitos y en todas las formas para, al menos, volver a cierto equilibrio social.

Básicamente por una actitud medrosa, el actual Gobierno está dilapidando el capital político que se le dio en la urna electoral, especialmente en la segunda ronda. Buenas intenciones de diálogo social no le van a alcanzar. A la hegemonía del capital le importa un bledo ese resultado electoral. Tampoco cree en el diálogo social. Basta con leer a sus articulistas, editorialistas y sus “informaciones objetivas” cotidianas de prensa con relación al tema del presupuesto “de la República”.

Con relación a nuestras responsabilidades directas y básicas de representación gremial, hemos hecho los más grandes esfuerzos por alertar a quienes son los primeros blancos de la “revolución violenta y radical del gasto”: los sectores laborales de empleo público en el Gobierno Central (ministerios, básicamente); aunque, debemos admitirlo, con una espantosa pasividad de sus gremios locales.

Quienes estamos con más sensibilidad en este grave asunto, nos concentraremos este lunes 20 de octubre, desde las 8 de la mañana, en el Parque Central, en San José centro. ¿Seremos 10; o cien; o mil… no importa? Nosotros cumplimos.

Si la recortadera persiste y si llegamos a niveles de desastre insospechados, nosotros queremos tener la frente en alto y queremos ver directamente a los ojos de quien, eventualmente y en ese escenario nos reclame porque supuestamente no se lo advertimos.

En esta nueva fase de la lucha que parece que podría ser la más dolorosa para miles de gentes que tienen que ver con el sector Público (por dentro o por fuera), hemos acuñado el siguiente lema: “que nunca se diga que no se lo dijimos”.

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